Cuando te llaman señor por primera vez

Aún lo recuerdo, aquella primera vez, con dieciocho años apenas cumplidos, cuando aquel niño de no más de seis me llamó señor pidiéndome una pelota que se le había escapado, ahí es donde te das cuenta de que nada volverá a ser como antes y que nada será como lo habrías imaginado.

Infancia, tierna infancia, época en la que tu única preocupación era salir con tus amigos al parque, jugar a la pelota y comprar una bolsa llena de gominolas para después comértelas, aquello si que era un mundo feliz, un mundo dónde nos prometían muchas cosas pero que, al final, quedaba en eso, promesas incumplidas.

Aquello, también, ha cambiado, la infancia de mi generación nada tiene que ver con la infancia actual, una infancia condicionada, sin duda, por los avances en nuestra sociedad. ¿Dónde están aquellas canicas con las que echábamos carreras?, ¿dónde aquellos cromos que intercambiábamos con los amigos? y ¿aquellas conversaciones de críos con las que nos podíamos pasar horas en el parque hablando? Todo aquello queda traducido en tecnología, ahora las carreras se echan con la Play Station, lo que se intercambia no son cromos sino fotos o animaciones por el móvil y las conversaciones han dejado de ser cara a cara para ser de cara a un ordenador, utilizando el messenger, todo cambia, pero aún así son felices, porque es lo que les ha tocado vivir y, aún con el cambio, tambíen les prometen como nos hicieron a nosotros, con preocupaciones diferentes pero con las mismas promesas.

Pasa la infancia y te haces mayor, durante muchos años te has estado preparando para ser alguien importante o, al menos, alguien con recursos para poder independizarte, casarte, tener hijos y embaucarte en una buena vida y, ¿con qué te encuentras? con que todo eso tendrá que esperar. Ni casa, ni pareja, ni hijos, ni trabajo, además de encontrarte con un mundo que, en vez de ir a mejor, se va atrasando cada vez más y más, luchando contra varias crisis pero, también, contra la crisis más importante de todas, la crisis de identidad, porque ¿dónde ha quedado aquel niño con ilusiones en la vida?

En definitiva, sea con canicas o con Play Station hay que buscar nuestra propia felicidad, afrontando los obstáculos de la vida y saber, siempre, quienes somos recordando lo que nos prometieron y luchando por que esas promesas se hagan realidad.

Os dejo un vídeo que es otra reflexión sobre lo mismo, del catalán Benjamín Villegas, en el cual a nosotros nos llama “LA GENERACIÓN PERDIDA” apelativo, por el cual, estoy de acuerdo y se plantea la misma pregunta que yo ¿dónde está lo que nos prometieron? os animo a verlo porque merece la pena.

Anuncios

2 comentarios en “Cuando te llaman señor por primera vez”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s