La socialización del pequeño salvaje

En este artículo quiero hablar de un tema social que a mí, personalmente, como sociólogo y educador social, me interesa bastante y que veo como una de las bases sociales más importantes, la socialización. Quiero analizar este término tomando como ejemplo una gran película que refleja, perfectamente, lo que es la socialización, hablo de “El pequeño salvaje” de François Truffaut.

Esta película de Truffaut, datada en el año 1970, tiene, como ya he dicho, una relación directa y significativa con este tema de la socialización. Para quién no haya visto esta gran obra cinematográfica, muy recomendada, voy a realizar una pequeña sipnosis de la misma.

Víctor, que así es como se llama el niño, se diferencia de los demás niños en lo diferente socializado que se encuentra, ya que ha vivido hasta los 9 años en el bosque, totalmente aislado de la civilización humana, por lo que tiene un instinto de supervivencia superior al de otros humanos. Es incapaz de andar erguido, se desplaza a cuatro patas con piernas y brazos, es capaz se saltar grandes alturas y trepar por los árboles y se esconde en madrigueras. El sentido que tiene más desarrollado es el olfato, no habla ni emite sonidos, no tiene lenguaje. Aparentemente, con esta descripción puede parecer un animal, así lo definen algunos, pero en realidad su aspecto externo es idéntico al de cualquier niño y cualquier ser humano. Una vez le encuentran en el bosque, lo desplazan a un centro de discapacitados donde lo tratan como inferior. Es recibido allí con descalificaciones e insultos a los que Víctor ni se inmuta. Es el psicólogo especialista francés Itard quién le saca del centro para acogerlo en su hogar junto a la señora Gerein, su ama de llaves. Allí trata de darle una educación y estudiar su comportamiento, pero lo importante es socializarle en la sociedad normalizada. Con esta educación que le proporciona Itard, las únicas satisfacciones del niño se basan, únicamente, en el aprendizaje diario, aprendizaje reforzado mediante refuerzos positivos y castigos pero sin ninguna afectividad de por medio, excepto por parte de la señora Gerein, que es la única que le da cariño.

He podido ver esta película en dos ocasiones y, en ambas, me han surgido varias cuestiones que quiero compartir con todos vosotros. La primera pregunta, casi obligada, que se me plantea sería la siguiente, ¿es Víctor un niño desadaptado?, desde mi punto de vista, la respuesta sería que no, Víctor es un niño adaptado pero en el entorno en el que él ha vivido durante el tiempo anterior a su acogida, el bosque; en este nuevo entorno civilizado, en cambio, tiene una gran falta de adaptación y socialización que es lo que le hace diferenciarse de los demás.

En este punto me cuestiono una nueva cuestión, ¿todas las socializaciones son iguales?, la respuesta volvería a ser negativa, en este caso, y el entorno tiene mucho que ver en ello ya que no todos los entornos son iguales. Con esto me vuelve a surgir otra cuestión y es si la socialización y la adaptación es lo mismo. Creo que el individuo se socializa mediante unos agentes socializadores, cuales sea y una vez socializado se tendrá que ver la capacidad de adaptación que tiene ese individuo de hacerse al medio.

Sea cual sea el contexto, siempre se intenta socializar al individuo dentro de una normalidad o una sociedad normalizada pero, ¿quién determina lo que es normal o lo que no lo es? Esta pregunta entraría dentro de un debate con uno mismo y de la cultura que se tenga interiorizada. Pongamos el supuesto de que Víctor en vez de ser acogido por Itard y la señora Gerein es acogido por una tribu africana, por ejemplo, o por la familia a la que, de vez en cuando, acude junto con Itard y la cual le ofrece leche y le dejan jugar con una carretilla, Víctor jugaba con otro niño. En este sentido creo necesaria una reflexión acerca de la importancia de la relación con los iguales como parte esencial de desarrollo del niño, ya que se proporcionan espacios  de aprendizaje de valores, creencias y concepciones acerca de vida que les rodea, por ello considero que son de vital importancia para el crecimiento natural del sujeto.

Evidentemente, en estos casos, posiblemente, Víctor habría experimentado unos resultados bastante diferentes, desconozco si mejores o peores pero si distintos y aquí retorno a lo anterior, y es que la socialización que se reciba siempre va a depender del contexto y el medio en el que nos encontremos.

Otro supuesto, y si Víctor en vez de ser encontrado en el año 1970 fuera encontrado, hoy en día, en el año 2012, ¿qué ocurriría?, aunque las situaciones de acogida fueran las mismas, la socialización sería diferente también, ya que los contextos evolucionan a lo largo del tiempo y, además, en aquellos años se practicaba mucho el sistema conductista e Itard, por lo que vemos en la película, era partidario y usuario de este método para educar a Víctor pero quizás, a día de hoy, en pleno siglo XXI, se buscan nuevas técnicas que acompañen a la visión conductista y, seguramente, sean técnicas mucho más efectivas.

Aquí destcar que con la intervención conductista que Itard realiza con Víctor existe una falta de componente afectivo enorme y eso hace que Víctor tenga, y recurriendo a la famosa pirámide de Maslow, satisfechas sus necesidades básicas de orden inferior pero, sin embargo, Itard, al centrarse en una educación tan conductista, no permite que Víctor cubra sus necesidades más superiores, anulándolas por completo y en eso entra el no tener en cuenta al sujeto, con todas sus cualidades, a la hora de educarlo. Primeramente, Itard no comprendió que estaba sometiendo al niño a un entorno no comprensible para él por lo que Víctor se encontraba limitado, tampoco consideró en ningún momento las valiosas aportaciones que podía contener la vida de Víctor, sin comprender su mundo y solo deseando cambiarlo por algo que el está convencido que es mucho mejor. Pienso, por tanto, que Itard podría haber hecho el esfuerzo de realizar una tarea que supere las expectativas de aquella época, comprender a Víctor y buscar un camino bidireccional en el que ambos reciban y aporten.

Con esta reflexión se me plantea una nueva cuestión que, como educador social, debo plantearme y es, nosotros los educadores sociales ¿tenemos que cambiar al individuo o amoldarlo a nuestro contexto sin que pierda su esencia como persona? Sería un error no amoldarlo, tenemos que tener muy claro que nunca debemos cambiar al individuo, él es como es, con todas sus cualidades y características, lo que debemos hacer es dotarle de todas las herramientas necesarias para que sepa acoplarse, favorablemente, en un nuevo contexto.

Concluyendo esta reflexión, veo relevante comentar que aún así, con todos los errores que se hayan podido observar, Itard consigue sus logros con Víctor que son los siguientes:

- Consigue la respuesta del niño a sus premisas y ejercicios otorgándole para ello un nombre, el de Víctor.

- Desestima la posibilidad de que el niño sea sordo enseñándole a escuchar, inevitable hacer referencia a una cita del vídeo “tiene oídos pero no sabe escuchar y nosotros vamos a enseñarle a escuchar”.

- Logra que Víctor hable, no verbalmente pero si manualmente, consiguiendo con ello que Víctor pida las cosas que desea en cada momento. Con el mismo método consigue, también, que escriba.

- Logra en Víctor su personalidad y justicia moral, llegando a castigarle en acciones adecuadamente realizadas y ante la posterior revelación de Víctor ante esos castigos injustos.

Además de estos logros, quizás los más visibles y claros de la película, existen otros que tal vez no sean tan claros pero que veo igual de importantes como cuando logran que Víctor, al conseguir caminar erguido, lleve unos zapatos nuevos. Me parece muy relevante esa escena ya que siempre ha ido descalzo y desconocía la utilidad de los zapatos, incluso al intentar ponérselos emite un gemido de miedo pero, finalmente, logran ponérselos y que los lleve cómodamente.

Pese a todos los avances conseguidos, se ve como el pequeño Víctor no consigue llegar a integrarse totalmente en su nuevo hábitat, lo que indica dos cosas; por un lado, la importancia de la primera socialización o la socialización en la infancia, la cual creemos nos condicionará de por vida. De hecho, un claro ejemplo es que si Víctor hubiera vivido entre humanos habría desarrollado el habla sin ningún problema y, de esta manera, jamás tendrá la posibilidad de hacerlo. Y una segunda, que nos enseña que pese a estar “marcados” por nuestra primera socialización, si que existen posibilidades de que, en cierta medida, nos podamos adaptar, de mejor o peor manera, a otros medios. Cosa que observo en los logros conseguidos por el pequeño gracias a Itard y que me sitúa a favor de apostar por la permeabilidad del cerebro humano.

En definitiva, creo, firmemente, que esta película da mucho juego para hablar del tema de la socialización y, personalmente, me ha causado muchas inquietudes y reflexiones a debatir como habeis podido observar, por eso mismo, recomiendo la visualización de esta película a quienes no lo hayáis hecho hasta ahora. Para facilitaros el trabajo os dejo la película al completo aquí debajo, que la disfrutéis.

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